COMO LLEGUÉ A LA ANTÁRTICA
- Iván Araneda
[1].jpg/v1/fill/w_320,h_320/file.jpg)
- 18 ago 2022
- 2 min de lectura

Bahía Paraíso-Base Aérea Antártica Gabriel González Videla (Nov. 2014)
Selección Previa
Transcurría mediados del año 2013 y escuché por primera vez de una postulación a trabajar en un lugar tan inhóspito llamado Antártica. Me llamó la atención y comencé a averiguar acerca de como lograr ese ansiado cupo a nivel nacional, no sólo debía aprobar exámenes relacionado a lo que yo hago (Gastronomía y Cocina Internacional) sino también, aprobar exámenes médicos, psicológicos, cultura antártica y cursos dispuestos una vez aprobados los anteriores.
Mi sorpresa fué gigante cuando quedé seleccionado y comenzaba ya el camino hacia la recta final ; lo cual significaba más o menos realizar estos exámenes : Dental, Electrocardiograma, Radiografías varias, Exámenes de sangre completo, Vista, Espirometría, Audiometría, Sicológicos, etc.
Fueron 10 meses intensos de preparación antes de la fecha del esperado viaje que me llevaría, por primera vez, a esas lejanas tierras por un periodo de 6 meses (Oct 2014-Mar 2015)

Base Argentina Almirante Brown (Enero 2015)
El Viaje
Llegó el día tan esperado y los nervios eran muchos, pero ya estaba en el Aeropuerto en Pudahuel y el avión despegaba a la ciudad de Punta Arenas.
Tras un día en esta hermosa ciudad me avisan que al día siguiente, muy temprano, tengo ingreso al continente blanco junto a las personas que fuimos seleccionadas...esa noche no dormí.
Llegó el día, la hora y el avión despegaba con el alba; no obstante, a pesar de esperar tanto ese momento, estaba muy ansioso de llegar pronto a destino. De pronto, al transcurrir ya dos horas de viaje, mis pies sentían mucho frío y todos tomaron su ropa y comenzaron a vestirse con las tres capas porque el avión comenzaba a descender.
Miré por una ventanilla del avión y comenzaron a verse los primeros icebergs en el mar, y yo uuuuuuuu!!!!! jajajajaja sonreía sólo de la emoción.
Pasó un momento y el avión aterriza y abre su compuerta trasera y todo blanco, esa luz inolvidable y el viento...que más agregar; ese día la querida Antártica nos recibía con -20° y una sensación térmica de -38°, pero el frío no fué impedimento para esa primera lágrima al saber que estaba en ese bello lugar.
Atardecer en Isla Rey Jorge
Base Rusa Bellingshausen



Comentarios