"CUANDO LA MONTAÑA ES EL MEJOR MAESTRO" CERRO PINTOR (4180 MSNM) Y CERRO LEONERA (4954 MSNM).
- Iván Araneda
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- 7 jul 2024
- 3 Min. de lectura

Amanecer en la Cordillera de los Andes.
Nacido y criado en la Ciudad de Santiago, rodeado de montañas y la cordillera nevada, pero nunca me sentí atraído por los bellos entornos hasta que emigré al sur de mi país, fue ahí cuando comencé a ver de otra manera cada visita a la capital y logré dimensionar los tremendos paisajes que escondía.
Después de llevar un par de años en el Trail running y varias experiencias en el montañismo, conocí a muchas personas que han aportado un gran crecimiento como persona y también como deportista, y una de ellas: Javiera Araya Stöckle, una gran amiga y cordada en diferentes aventuras.

Javiera subiendo por el Cerro Leonera.
Una de estas aventuras planificadas fue el de viajar a Santiago y subir dos de los tres cerros más icónicos de la capital: El Cerro Pintor y El Cerro Leonera (02 y 03 de abril del 2022).
Tras una invitación (que Javi se animó apenas supo) llegó el día de viajar a Santiago.
Muy de mañana llegamos a casa de mis padres y tras desayunar, partimos de inmediato al amanecer al centro de Ski La Parva, y desde allí, subir en dirección a nuestra primera cima...La Falsa Parva a 3888 metros de altura, en donde la altura se hacia sentir levemente y la vista comenzaba a dejarnos sin habla.
Pasadas unas hora y rodear el Cerro La Parva de 4047 msnm, los efectos de la altitud van dejando huellas en cada uno de nosotros como dolor de cabeza, nauseas, mareos, taquicardia y un sueño muy fuerte, sin lugar a dudas la montaña nos estaba dando una lección.

Cumbre en el Cerro Pintor al atardecer.
Luego de una breve siesta recuperadora; gracias a Dios, continuamos subiendo ya el último tramo antes de llegar al famoso Cerro El Pintor para acampar en su costado, a unos 50 metros bajo la cumbre.
Comenzaba el atardecer y no pudimos dejar pasar la oportunidad de subir a la cima de ese cerro y ver la maravillosa vista que nos entregaba la cordillera en esa hora, de esos recuerdos imborrables.

Acampando frente a los Cerros Pintor y Leonera.
El viento no dio tregua esa noche y sumado a los malestares físicos parecía que las horas no avanzaban, pero ya a las 04:30 am estábamos en pie y comenzando el recorrido hacia la cima del Cerro Leonera.
La noche estaba hermosa con todas las estrellas sobre nosotros salvo por temperaturas muy bajas que se hacían sentir por momentos.
Uno de los momentos inolvidables para mí, y uno de los mas hermosos que he vivido, fue contemplar el amanecer sobre la Cordillera De Los Andes...¡¡que vista!! ¡¡que momento!! realmente afortunados de estar en ese preciso instante.
Amanecer subiendo el Cerro Leonera.
Luego de continuar el ascenso mi cuerpo comienza nuevamente a sentir efectos de la altura y me siento inseguro al caminar tras tropezarme al confundir un paso; en efecto, no soy el único. Mi amiga se encuentra tiritando de frío y también se encuentra mal, por lo que en cosa de segundos decidimos sentarnos tras una roca mientras ella saca una manta térmica para cubrirse y vuelva la temperatura a su cuerpo. No demoramos en acordar, tras una breve conversación, que lo mejor sería regresar y ponernos a salvo.
Miramos hacia arriba y faltaba tan poco (Aprox. unos 250 mts) que la costumbre de nunca rendirse hizo cuestionar por unos segundos la decisión de regresar, pero había que escuchar al cuerpo, había que aprender a decir que no alguna vez y así se hizo. Miré el reloj y marcaba 4701 metros de altura, un logro para ambos en ese instante...después de varios minutos de recuperación comenzamos el descenso con la lección aprendida.

Los efectos de la altura y el cansancio pasándonos la cuenta, pero siempre de buen ánimo.
En mi mente pensaba qué mejorar para una próxima oportunidad, el aprendizaje de ese fin de semana, las decisiones tomadas con mi amiga durante toda la experiencia que me dejaron satisfecho...no es el objetivo lo que nos hace mejores, es todo lo que aprendimos antes, durante y después de intentarlo.
Glaciar y Laguna bajo los Cerros Leonera y El Plomo.
El dicho dice "La montaña es una escuela de vida" (Carlos Soria)
Nota: Un mes y medio después de aquella fecha, lográbamos cumbre en el hermoso Volcán Lonquimay de 2865 msnm.



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